Siento que se propaga como una plaga y me asusta… Nada bueno puede resultar de esto.
No entiendo cómo es que esto puede estar pasando. Pensé que teníamos contenido este mal pero parece que no.
Permítanme que les explique y no me voy a adelantar a sacar conclusiones. Me limitaré a plantearles un par de situaciones en las que me he visto envuelta últimamente.
Primera escena: Esta super heroína en pleno entrenamiento. Sabrán Ustedes que para estar en condiciones de atrapar malhechores una heroína debe mantenerse en forma. No es cuestión de quedarme a mitad de camino sin aire mientras corro al Guasón… Por qué será que los mejores archi enemigos le tocaron a Batman? El Guasón, El Pingüino… Esto sí que merece una acción afirmativa en favor de las mujeres. Por qué a nosotras nos han tocado los archi enemigos más aburridos y, por sobretodo, desconocidos??? Es que acaso creen que no puedo mantener mi perfecto peinado y a la vez luchar contra el Guasón? Puede que mi tiara no permanezca en su lugar pero merezco un archienemigo digno de tanto Glamour. Asi que elijo robárselos a Batman!
Pero volvamos a esta escena. Estaba en pleno entrenamiento con, valga la redundancia, mi entrenador. Ibamos por la calle practicando maniobras evasivas altamente peligrosas como sortear cagadas de perro, baches del tamaño del agujero de ozono y, lo peor de todo, familias enteras que eligen caminar por estrechas calles tomados de la mano. Grandes enemigos de una super heroína en apuros…
En eso nos cruzamos con una pareja de adolescentes que hablaban como Hernan Caire en Pasión de Sábado. Espero que esa imagen sea lo suficientemente contundente como para entender el particular estilo de estos jóvenes…
Mi entrenador se apresura a decir: Son una invasión. Están por todos lados…
Preferí ignorar ese comentario pero mi entrenador no estaba por darse por vencido y siguió:
Está todo bien pero están por todos lados pero hay algunos que son unos negros maleducados escuchando cumbia al taco y hablando a los gritos…
Decidí salir de esa conversación digna de Adolf con una frase que nunca falla: Ves esta mancha en el brazo, creo que es un hongo venenoso y altamente contagioso. Ah… Y el otro día el dermatólogo me confirmó que ese bultito que tengo en el dedo del pie es pie de atleta. Loco porque no soy atleta pero tengo el pie de uno.
Inesperadamente se terminó mi clase de gimnasia y con ella esa horrible conversación.
Segunda escena: Esta humilde pero no por eso menos glamorosa super heroína esperando para depilarse. Seré super heroína pero no soy super natural. Me crece el pelo donde no debería crecerme y, debo reconocer, que tengo algunas durezas en los pies que son tan ásperas como mi carácter en época de dieta…
En eso escucho a otra “depilanda” . Sé que no conocen esta palabra y si bien no figura en el Diccionario de la Real Academia Española, creo que deberíamos incorporarla. Depilanda: dicese de aquella mujer que se depila. Pero volvamos a la depilanda y su conversación con su depiladora.
Es muy gracioso. No sé por qué pero a mi hija no le gustan ni los negros ni los gordos. Incluso, en época de reyes, me dijo de Baltazar: No me gusta ese Rey Mago.
Interesante…
Prefiero quedarme en la escena dos. Realmente hay una escena tres pero juro que no puedo aproximarme a esa escena con humor. Y si hay algo que define este blog es el humor. Como bien le dije el otro día a alguien que intentaba interpretar mis escritos como si se tratara del Corán: En el momento en el que dejen de entender que esto es humor, cagamos.
Una verdadera filósofa. Pero sé que Gonchi, el segundo, se sentiría orgulloso de mí. Gonchi sí que es un filósofo. Ante los hechos más tristes que le ha tocado vivir a esta familia, él se ha pronunciado con una contundente y precisa frase: Qué cagada. Un verdadero filósofo contemporáneo.
Pero volviendo a la tercera escena. Me la voy a evitar. Me da un poco de vergüenza ajena. Pero creanme. En este caso sí que aplica la tan trillada frase: No hay dos sin tres.
Creo que estas escenas bastan para ilustrar aquello que tanto me preocupa y es cómo un cierto espíritu, y no sé cómo decir esto suavemente, facho comienza a propagarse con la misma virulencia que mi pie de atleta.
Un espíritu facho mezclado con una absoluta carencia de filtro. Esa impunidad tan propia de los viejos que les hace creer que pueden decir lo que se les canta. Esa misma que a mi madre le permite decir que “Alfredito Astiz es un pppppppobre tipo”. Una frase que me produce una voraz vergüenza que ojala pudiera clasificar como ajena.
Intento en vano explicar esta horrible epidemia.
Podría buscar sus raíces psicológicas en el natural rechazo a lo desconocido. O podría ser tan retorcida como Freud y decir que en realidad este rechazo tiene su raíz en proyectar en otros lo que nos molesta de nosotros mismos. Pero entonces ahí sí que esto dejaría de ser un blog de humor y se convertiría en un blog aburrido.
Y, como sabrán, no hay nada que me asuste más que convertirme en aburrida. Eso significaría que realmente he heredado lo segundo peor de quien sospecho es mi padre, Fernando De La Rua, y abriría una posibilidad aún peor: heredar la peor característica de mi padre: la pelotudez.
Asi que, me niego a ser aburrida.
Por eso prefiero explicar esta epidemia facista con algunas teorías un poco más banales (nunca pelotudas!).
En general identifico al facho con aquellas personas que insisten en vivir sus vidas como un libro de Corín Tellado, todo según el libreto. Un libreto escrito por Claudio María Dominguez. Todo tiene una evolución lineal. En ese libreto los seres humanos nacen, crecen, se reproducen y mueren.
En ese libreto los eternos Peter Pan no tienen cabida. Cómo un hombre que no quiere crecer? Dónde se ha visto eso?
Agradezco el pertenecer a una familia tan disfuncional como la mía. En esta familia, el concepto de lo lineal es altamente elíptico. Una familia que entiende que no existen los cuentos color de rosa.
Y para ilustrar esto, voy a evocar una conversación que hace poco tuve con la sexta de la familia, la que me odió hasta los 20… hasta que yo cumplí los 20.
Acababa de regresar Vero de sus vacaciones en la playa y me dice: Arrancamos las vacaciones con todos los implementos de la familia tipo: sillita, termo, sombrilla. A los dos días el viento nos rompió la sombrilla. Al cuarto día, Calolo (mi cuñado) rompió la sillita. Al quinto día, nos hinchamos los huevos (sic) de cargar el termo. Nos dimos por vencidos y dejamos de fingir que somos una familia tipo. No sé por qué insistimos en ser una familia tipo. No lo somos.
Me alegró un poco la rebeldía de Vero ante las convenciones. Pero principalmente me alegró encontrar a otro miembro de mi familia que odiara tanto la costa argentina como yo…
La absurda veneración de mi familia por la vida de playa y sol siempre me inquietó. Mi madre tiene el color del Señor Cangrejo de Bob Esponja. Celebramos nuestras reuniones familiares en oscuridad porque con su radioactividad basta para iluminar la reunión. A ver si me entienden…Mi madre parece Magda, la vecina de Mary en Loco por Mary.
La mayoría de mis hermanos cree que el Agujero de Ozono es una nueva constelación como Ofiuco y que el protector solar es un engaño de los laboratorios especializados en cosmética.
Y sin embargo, a pesar de esta marcada diferencia con el resto de los integrantes de mi familia, Vero y yo pertenecíamos a ese grupo de seres humanos que no se identifican con lo convencional, con la familia tipo.
Después de todo venimos de una familia de 7 hermanos. En todo caso nuestra familia es “tipo” quilombo.
Hoy tuve una conversación con un gran amigo, más conocido como Marta Minujín, que me contaba que alguien le había dicho, la tan trillada frase de Jose Marti que dice que para un hombre ser completo tiene que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.
Mi amigo me comentaba que esa frase siempre le había parecido más boluda que las palomas (o eran las avestruces?) y cerró esa conversación con una frase tan irrefutable como contundente.
Mirá Hitler, le gustaba la jardinería, se supone que tuvo varios hijos y escribió Mein Kampf.
Irrefutable. Contundente. Poco convencional. Elíptica.
Es hora de asumir que Walt Disney y Corín Tellado están muertos.
Como bien dijo la gourmet de esta elíptica familia: No le mientan. Está Muerto.
March 11, 2011 at 6:07 pm |
Muy bueno Sole! en cuanto sea un poco mas mayor me hago superheroina también
March 12, 2011 at 12:48 pm |
Tu ya eres una super heroina!