Jugando al Oficio Mudo…

Hace un par de días un amigo me invita a comer a su casa. Pensé yo “Qué lindo gesto. Mirá que gauchito.”

Y así me dispuse a ir a comer a su casa no sin antes pasar a buscar a otro amigo, haciéndole caso a Maria Inés que me dice que tengo que ir a los eventos con contención para no sentirme tan incómoda como normalmente me siento al llegar a uno de los tantos eventos a los que me veo obligada a asistir por culpa de mi trabajo en la Liga.  Ya volveré sobre este tema pero no me siento cómoda en los eventos multitudinarios. No se trata de los tan trillados ataques de pánico o fobia social. Simplemente de una especie de vergüenza un tanto absurda para una persona que se sube a un escenario a cantar toda envilinada. Otra de las tantas dicotomías propias de los bipolares.

Pero volvamos a aquél encuentro en casa de mi amigo.

Llego con mi amigo adorado y en la puerta veo a un señor que reconozco como el marido de otra amiga del anfitrión.

Ya en la casa de mi amigo llegan otros dos señores. Uno, debo reconocer, estaba “espléndido” en las palabras de mi hermana paqueta.

Sin embargo algo olía a Fellini encerrado.

Este espléndido me saluda con una amplia sonrisa e inmediatamente lo entendí. Esto no era más que una vil presentación… para mi amigo.

Resulta que el amigo que me acompañó es uno de los tantos adoradores de Cher o tal vez podría decir que es del Club de Village People. Como sea, mi amigo es gay. El que me había invitado también era de su mismo equipo. Y el espléndido, también.

En este punto quiero aprovechar para hacer una declaración tan pública como desgarradora: Los gays se multiplican!

Y no es un ataque a los gays muchos de los cuales son grandes amigos. Es simplemente un grito desesperado de una mujer soltera.

Evidentemente el género femenino está haciendo algo para el carajo que los hombres no dejan de pasarse de bando.  No voy a intentar dilucidar qué hacemos mal porque ya entraría en un terreno no ATP y éste es un blog familiar…

Ante esta revelación seguí recorriendo con mi mirada esa casa para posar mis ojos sobre el otro señor, el marido de la otra mina. Y dónde estaba esta mina? Se habrían separado?

De pronto ese señor comenta: Vivimos en Nordelta. Este quiso que construyeramos las puertas anchas para que pudieran pasar nuestras sillas de ruedas.

Mientras decía esto miraba al señor número 6 de esta velada.

Por lo bajo le pregunto a mi amigo: Este es el marido de Roxana, no?

Me responde:

No. El es la pareja de Fernando hace 20 años.

Basta. Esto ya es un verdadero abuso. 6 gays y yo??? Dónde están los heterosexuales? Se mudaron todos a Ofiuco????

De pronto entendí todo. Yo no era más que una vil carnada para que mi amigo fuera a comer a lo de Dr. Jekyll sin sospechar que le presentarían a alguien.

Mi amigo, a quien llamaremos Marta Minujin, padece de la sí altamente trillada fobia al compromiso. La misma que padece el 72% de los hombres.

Quiero acá sí hacer una distinción entre Marta Minujín y yo. El es fóbico. Yo tímida selectiva o tímida bipolar.

Y ya sé que suena poco creíble que una super heroína moderna y arrojada como yo, pueda ser tímida. Pero no será la primera rareza que encuentren en mí.

Hablando de rarezas y ya que estamos hablando a calzón quitado (lo cual es un equivalente a estar en pelotas). Les comenté que tengo a mi avanzada edad un diente de leche? Así es. Podría decirse que tengo una inmadurez que ya trasciende lo psicológico. Yo tengo una inmadurez anatómica.

Sorprendería a esta altura que les diga que no tengo muelas de juicio???

Pero basta de excusas fisiológicas para mi inmadurez. Volvamos a mi timidez.

No me gustan las situaciones en las que tengo que hablar con gente que no conozco. Detesto con todo mi corazón el momento en el que llego a una fiesta sola. Mis ojos se apresuran en buscar a alguien conocido y cuando lo encuentro me pego a él como si fuera una rémora. No importa si no soporto a esa persona. Me quedaré pegada a ella hasta que la fiesta nos separe.

De la misma forma no me gusta interactuar con gente que no conozco. Muchos dirán que más que timidez esto es antipatía y hasta tal vez tengan razón pero no me pueden negar que a veces es altamente molesto que nos hablen.

Permítanme ejemplificar esto con algunas situaciones puntuales.

Llego al dentista hace un par de semanas. Cada tanto hay que revisar que a ese diente de leche no se le ocurra madurar así podré jactarme de ser la versión femenina de Peter Pan…

Una señora que me atendía por primera vez.

Me siento en esa silla tan confortable y que recuerda tanto a una silla de electrocución en Texas, abro la boca y la señora arranca a hablar. Tan sola está esa mujer que necesita hablarle a cualquier ser humano? Cuánta necesidad de que la dejen salirse con la suya que le habla a alguien que sabe que no le responderá!

Así la señora se dedicó a narrarme todo lo que hacía y veía en mi boca haciendo caso omiso de mi absoluto desinterés por ello.

O vayamos al día de hoy donde me subo a un taxi y el señor ya arranca con darme dos opciones para llegar a mi destino. Ante estas situaciones intento disimular mi desorientación para evitar tener que dedicar mi aguinaldo a pagar ese viaje y así con cara de “sé de qué me hablas” le respondo: Sí. Me parece mejor…

Este señor procedió a narrarme TODO el camino hasta el destino sin obviar detalle alguno al punto de explicarme cómo muchos confundían la calle a la que yo iba con otra calle que, y para qué mentirles, tampoco conocía.

El famoso Victor Hugo del tránsito…

Pueden culparme por no querer hablar ante estas situaciones?

Sin embargo, reconozco que en algunas situaciones me vendría bien un poco más de desparpajo. Con tan sólo el 10 % del que usé en Nine, me conformaría.

Para muestra basta un botón…

Alguien entiende esa frase? Para muestra basta un botón? Para muestra de botones basta un botón. Porque para una muestra de una estola hace falta una chinchilla. No un botón. Y si necesitan chinchillas, avisenme que mi hermana, la quinta, las está rifando. Están un poco tiesas. Ya no sirven como mascota a no ser qué sean de los que tienen perros embalsamados. Una chinchilla freezada ahí sí que iría bien.

Pero volvamos a aquellas situaciones donde me gustaría un poco más de arrojo.

El otro día cumplí 15 años en la Liga. Un verdadero hito en mi vida. Cuando entré pensé que no duraría ni 6 meses por culpa de mi resistencia a la autoridad y sin embargo aquí me encuentran 15 años después totalmente sumisa. Muchos dirán que he vendido mi alma al diablo. Yo prefiero decir que se la vendí al Tio Sam y tampoco valía tanto al principio. Muy bajo precio por un departamento tan chulo en Las Cañitas.

Pero sí. Cumplí 15 años y mi jefe tuvo la brillante idea de organizar una comida para conmemorar ese acontecimiento. Eramos 15 personas y se suponía que yo no sabía nada de este festejo. Pero yo de tonta no tengo un pelo. Ya se ha visto en aquella comida en lo del Dr. Jekyll….

En eso supe que se aproximaba el momento del reconocimiento y haciendo gala de la madurez de una persona que aún porta un diente de leche, procedí a pedirle “por favor, no hagas esto” mientras me movía a la otra punta de la mesa en un intento desesperado porque sus palabras no me alcanzaran.

Sin embargo, mi jefe se atuvo a la regla número uno de cualquier buen jefe: “Ignorarás los deseos de tus empleados” y procedió a felicitarme diciendo unas palabras muy lindas y comparándome con una cebolla…

Sé que no suena bien que a uno lo comparen con una cebolla pero les juro que lo que dijo fue lindo. O al menos eso creo. Porque en mi deseo porque esa situación terminara no escuché ni la mitad de lo que dijo.

Muchos dirán que es falsa modestia pero creo que ya habrán podido comprobar a esta altura que de modesta tengo lo mismo que de falsa.

No tengo la más pálida idea de qué me lleva a evitar el reconocimiento público. Por un lado me esfuerzo por lograr el reconocimiento en todos los ámbitos de mi vida. No me conformo con la mediocridad y busco hacer las cosas bien y que la gente se dé cuenta. Pero que no me lo digan?

Pero tampoco es eso. Me gusta que reconozcan mis esfuerzos. Entonces qué es lo que no me gusta?

El reconocimiento público. O sea no me gusta el público.

Es posible que a una super heroína que actúa, canta y publica un libro no le guste el público?

No me canso de repetírselos. No soy una super heroína cualquiera. Soy una super heroína bipolar.

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8 Responses to “Jugando al Oficio Mudo…”

  1. CS Says:

    Ok, estoy sola en mi casa riendome muy fuerte en voz alta!!!
    Creo que la conclusión que podemos sacar es que la soltería no tiene tanto que ver con ser un poco tímida y otro poco infantil, sino basicamente con el hecho de que cada vez más los hombres esplendidos de este mundo son homosexuales. La bipolaridad no es la culpable, las cebollas tampoco sino simplemente ocurre que el equipo de los heterosexuales se esta quedando sin integrantes del genero masculino así que ¡Basta de sentirse incomoda querida! Que de una vez por todas el mundo entienda que no es culpa de una sino de ¡todos los demás…!

    • soydianaprince Says:

      Mi querida neurótica,
      Me alegro que este blog te haga reir!
      Ojala pudiera culpar el resto de la humanidad de todos mis males. Me sería tan conveniente y me ahorraría millones y millones de dolares en sesiones con Maria Inés que, dicho sea de paso, en este momento está construyendose una casa en South Beach mientras yo intento levantar la hipoteca de mi departamento.
      Si te puedo dar un consejo llevate esto: si es espléndido, es gay.
      No hay otra.
      Y con este sano consejo al estilo viejo vizcacha reciba usted, mi estimada neurótica, un atento saludo de su fiel servidora, una super heroina bipolar.

  2. CS Says:

    ayyyy Diana querida.. Si los hombres esplendidos son gays y una quiere resolver el difícil problema de que los eventos terminen siendo una situación incomoda por el-pe-que-ño-de-ta-lle de llegar-sola: ¿¿¿¿tendremos que resignarnos y terminar aceptando a los Mengele en nuestra vida???? ¿Existe algún super poder que nos permita respetar a ultranza el dogma “mejor sola que mal acompañada”?!

    • soydianaprince Says:

      Nananana! Bajo ningun punto de vista. Los Mengele no merecen ni un minuto de nuestra dedicacion. Los Mengele de este mundo merecen encontrarse con una Yiya Murano o, peor aun, Kathy Bates en Misery q los maltrate el resto de su vida. Las super heroinas bipolares tendran su hora. Sin necesidad de recurrir a mengeles. Trust me!

  3. la cuarta Says:

    De Diana a Alexandra Rampolla??
    Lamentablemente la categoría GAY no es la única que los aleja de la posibilidad de encontrar con quien recorrer el camino, mi especialidad no son los gays y el resultado es el mismo.
    Ya que siempre me reconoces como la paqueta, los que se me acercan pertenecen a la categoria , VPP viejos, pobres y paquetes. Todos son más viejos que yo, más pobres y muuucho más paquetes
    Que me dice Alexandra, yo también tengo alguna esperanza??

    • soydianaprince Says:

      Debo aclararte mi querida paqueterrima que no soy Alessandra Rampolla ni pretendo serlo. Alessandra asesora a sus televidentes sobre sexo y yo jamás pretendería asesorar a otros sobre algo que casi ni conozco… ; ) Como bien dice un amigo cuando le preguntan su sexo: malo y caro.

  4. Lidia Says:

    Reina, ya sabes mi teoría: el mejor estado es el bisexo, se lo pasan bien por todas partes! JAJAJAJAJAJ… y lo de tu timidez… mira que lo disimulas bien, eh? eso de ser bipolar es una suerte… Ah, y cuando te quiten el dientecillo eso, no lo tires, hazte una sortija o algo así, te ha dado mucho juego! ;-) Besos

    • soydianaprince Says:

      Tu sí que eres sabia, tía. Por qué no te pones tú un programa de teve para aconsejar sobre sexo? No sé si aprenderíamos mucho pero seguro nos la pasaríamos de la ostia!

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