Estoy un poco preocupada. Siento que no habrá salario que la Liga pueda pagarme para poder solventar tantos lujos.
Las joyas, los viajes, las inversiones en las Islas Caimán…
Siento que no puedo seguir bancando este nivel de gastos… Me refiero a los de Maria Inés.
Tal vez me esté anticipando y preocupando en vano pero algunas situaciones comienzan a preocuparme.
Puede que no se los haya comentado pero logré que dos de mis amigas me ayudaran en esto de mantener el ritmo de vida de Maria Inés. Dos amigas que se solidarizaron conmigo. Barbie y Dolo. No nos vamos a engañar. Estas amigas necesitaban tanta terapia como mi madre un curso de cocina. Y yo, una administradora con la misma ética de Bernard Maddoff, asocié estas dos necesidades. La necesidad de mis amigas de dejar de ser llamadas “locas” y mi necesidad de conseguir otro que bancara a Maria Inés.
Fueron meses de gloria…
Esto me permitió incluso poder pagar la cuenta de gas que tanto había subido debido a mi rídiculo brote por cocinar. Aproveché y también me compré un nuevo lazo. Un lazo hecho con auténticos hilos de oro sacados de la cara de Cristina que desde octubre recibió el asesoramiento de que tal vez no fuera conveniente lucir una perpetua sonrisa y que éste tal vez fuera el momento de por lo menos demostrar una cierta seriedad. Congoja era mucho pedir. Pero al menos seriedad.
Pero llegó el verano y para mí… El invierno.
Barbie se retiró al mundo de Nunca Jamás a refugiarse de la realidad. Una especie de hibernación estival.
Hasta acá yo seguía tranquila. No sé si era la actitud positiva de la que Maria Inés me embuía en sus sesiones o tal vez mi permamente actitud negadora.
Sin embargo, esa tranquilidad se vio sacudida cuando Dolores (mi amiga, no la cuarta) me dijo: “La Liga me transfiere al país del eterno carnaval”. No. No es Argentina. Dolores se refería a Brasil.
Con esto, mi vida pareció desmoronarse.
Tendría ahora que empeñar mi nuevo lazo?
Pero aún no perdía las esperanzas. Sentía que algo inesperado podría ocurrir que me ayudaría con esta dificultad.
Nada parecía anticipar lo que estaba por ocurrir.
En la última sesión con Maria Inés hablábamos de la vida fuera del país de uno, de mi experiencia afuera y en eso sentencia: “No. Definitivamente la vida fuera de tu país no es para vos.”
Esto activó todas las alarmas. No podía seguir negando esta situación. Sabía que el próximo paso era pasar a cuatro sesiones semanales. Y si me descuidaba ya hasta me pediría que le pague una jubilación privada ya que en el día de hoy no se puede confiar en una jubilación estatal.
Intenté solucionar esto como mejor sé: apresando a mis enemigos con el lazo de la verdad y forzándolos a que hagan lo que yo digo.
Le dije a Barbie que no era bueno que sus hijos se perdieran de la dicha de la urbe en verano. Que los piquetes, las colas en los cajeros y estaciones de servicio eran aún más educativas cuando se vivían sin aire acondicionado y asfalto.
Por alguna razón, no logré convencerla.
Asi es que pasé a Dolo. Le expliqué a Dolo que en Brasil la esperaba una larga vida de infelicidad. Qué se puede esperar de un país con estabilidad económica y política? A quién se le puede ocurrir que una cosa así puede funcionar? Intenté explicarle que Argentina estaba condenada al éxito.
Por alguna razón esta técnica tampoco funcionó. Dolores pasó ya a mejor vida…
Es decir, ya vive en Brasil.
Por todo esto, he decidido que tengo que encarar una profesión alternativa. El sueldo de la Liga no basta para solventar los exorbitantes lujos de mi psicóloga.
Durante todo este tiempo he intentado decidir a qué dedicarme.
Pensé en integrarme a un circo. Podría ser la Mujer Bala. Oi por ahí que el Rodas volvió a sus giras por el país y hoy la carpa se encuentra en Aldo Bonzi.
Pero qué hay de mi fobia a los payasos? Encontraré un circo sin payasos? No sé si Gran Hermano siga incorporando participantes…
Tal vez podría sumarme a un grupo de cumbia villera. Mi bombachudo es digno de cualquier bailantera.
Mi absoluta falta de ritmo podría ser un escollo en en este plan…
Así pasé días que, para una super heroína ansiosa como yo, parecieron meses. Pero fueron días. 3 para ser más precisa.
Y así me decidí a escuchar a una persona que me ha guiado en la mayoría de mis decisiones profesionales anque personales. Una de las pocas personas que escucho… Casi tanto como a mi estómago.
Esta persona me dijo: Creo que tus viajes, tus hobbies muestran una constante búsqueda. Creo que la escritura es tu lugar.
Preocupa tal vez un poco que esta persona sea un alto funcionario de la Liga. No sé si es conveniente que tu empleador te recomiende dedicarte a otra cosa.
Pero como ante todo soy negadora, decidí hacer caso omiso de este detalle.
Y así decidí hacerle caso. Me anoté en unas sesiones de coaching de escritura humorística con un gran comediante. Siento que tengo que ir contra mi genética. Es difícil combatir el gen aburrido que me ha dejado mi padre, el ex Presidente, pero debo intentarlo. Tal vez nunca logre combatir el de la desorientación pero el del aburrimiento debo intentarlo.
Así ayer comencé esta intentona de comenzar de nuevo y me presenté en el taller. Fueron dos horas altamente… Cómo decirlo… No encuentro la palabra…Ah, sí! Frustrantes!. Nunca en mi vida me había sentido tan… Inepta para algo. Tengo menos vuelo que un hidroavión. No se me cayó una idea. Soy la Karina Jelinek del humor.
Durante dos horas sufrí deseando que un rayo me iluminara pero nada.
Así es que terminó la clase y me dispuse ir a mi auto.
En eso un gato reventado en el pavimento distrajo mi mirada para posar mis desenfocados ojos en un auto sin ruedas.
Durante un instante pensé “Uh, pobre pibe mirá lo que le pasó en el auto” para luego pasar a darme cuenta que ese era MI auto. Mi “Wonder Mobile”. Qué cosa que aunque lo repita 100 veces eso no pega… Wonder Mobile. Wonder Mobile. Wonder Mobile. No hay caso.
Pero volvamos a la narración. Efectivamente mi auto estaba sin una rueda, le habían roto un vidrio y robado el estereo con mi CD de Aretha Franklin cantando Gospel (después de todo soy una super heroína ochentosa!) y… mi GPS!!!
Ojo. Tal vez, como dice Cristina, sea tan sólo una sensación. Tal vez no escuche a Aretha porque me estoy quedando sorda. Tal vez los vidrios que me saltan en la cara al manejar el Wonder Mobile sean producto de mi imaginación que se vio estimulada en el curso. Tal vez no eran vidrios y era el viento. Tal vez y sólo tal vez no esté en este momento aún perdida en vaya a saber qué lugar de la ciudad de Buenos Aires.
Este hecho delictivo me merece un par de reflexiones:
Qué paradoja que quien se supone que vela por la seguridad del resto sea víctima de la inseguridad. Es cómo que abusen sexualmente de Batman (sin que él lo quiera claro está).
En Nunca Jamás y Brasil no te desvalijan el auto a plena luz del día. Barbie y Dolo siguen sin darse cuenta de lo que se pierden! Una oportunidad de oro!
Y lo que más me preocupa, cómo se supone que voy a hacer para encontrarme a mí misma, para encontrar mi lugar en el mundo sin mi GPS??? Y esta no es una pregunta metafórica. Fuera de joda, cómo hago para llegar al curso el próximo sábado???
January 10, 2011 at 1:12 am |
Sole, me comprometo ir seguido a BA para ayudarte a financiar la jubilación de María Ines. Básicamente por dos razones:
1) Todavía no conseguí dejar de ser llamada “looooooca”.
2) Quiero que puedas ahorrar y reponer tu GPS, o temo que no te veamos más…
January 16, 2011 at 3:22 am |
Gracias por solidarizarte con mi causa. Tu inclinación a escribir con bullet points me indica que deberías pensar seriamente en incluso reforzar tu actual tratamiento psicológico…
Maria Ines me comentó que está planeando un viaje a Polinesia…