Si Querés Llorar, Llorá… Pero No Acá.

Noviembre 22, 2009 por soydianaprince

Se acabó la haraganería… Y citando a mi ídola de la caja boba… ASÍ NO.

Pido disculpas a mis lectores (son 3) por mi inesperado mes de ausencia pero en el último mes me la he pasado de viaje intentando vanamente acabar con el crimen en el mundo.

Creo que es hora de que alguien me enfrente a la cruel realidad al mejor estilo “No le mientan. Está muerto” y me digan “El mal siempre gana”.

Pero no. Pongámosle onda que ésta debería ser una buena semana. Una semana plagada de acontecimientos.

Tengo muchas cosas para contar y un gran desorden mental para variar. Otros lo llamarían quilombo. Yo no. De hecho, no puedo creer que haya escrito esa palabra en un espacio tan público.

Verán ustedes… He descubierto que tengo una tara más. Y sumamos 126 con ésta. La nueva tara es: no puedo decir malas palabras con un público que supere las 5 personas.

Regla arbitraria si las hay.

Se preguntarán ustedes cómo he llegado a tal conclusión.

El otro día ensayando una nueva rutina de stand up (que estreno este miércoles 25 de noviembre a las 20.30 en Terraza Teatro Bar) tenía que pronunciar una mala palabra. Que de hecho ni siquiera lo es. Es tan sólo un nombre vulgar para una parte de la anatomía masculina…

Pues bien.

No puedo pronunciar esa palabra. Me da vergüenza y me queda mal. Para el orto dirían algunos…. Pero yo no.

Mis padres me han quemado la cabeza con su educación. Y sí… Seguro que los culpables son mis viejos. Marido no tengo. Asi que deben ser ellos.

Porque según tengo entendido (y por favor siéntanse libres de corregirme) una vez que una mujer se casa el hombre es el culpable de todos sus males.

O al menos eso me pareció entender hace poco en una reunión con mis amigas del alma.

Por Dios… En qué momento nos convertimos en un cliché de Lita de Lazari?

Y se los digo ahora y públicamente así no quedan dudas: si en algún momento me convierto en esto, matenme. Tienen mi autorización expresa.

Todo bien con mis amigas adoradas pero se los digo así… Próximo encuentro así y no respondo de mí si me convierto en Michael Douglas en Un Día de Furia.

Y en otro ataque de brutal honestidad les digo: Los maridos no son monstruos malvados salidos de una película de ciencia ficción. Son lisa y llanamente lo que nosotros los dejamos ser.

Pero volviendo a las malas palabras… Les comentaba que no puedo pronunciar palabras relacionadas con la anatomía masculina.

Y sin embargo, por qué la frase “qué dolor de huevos” me sale con tanta facilidad al punto que ahora algunas de mis compañeras de trabajo comienzan a repetir la frase sin cesar?

Eso sí que es liderazgo.

El otro día hablando con una compañera de trabajo me dice refiriéndose a un programa que estábamos implementando: Es un dolor de huevos.

Inmediatamente otra compañera dice… Eso lo sacaste de Diana!

Será este mi legado para con las futuras generaciones?

Y cuál es la razón por la cual puedo nombrar tan sólo algunas partes de la anatomía masculina? O acaso al hablar de huevos pienso que me refiero a una tortilla a la española?

Otra de las tantas inconsistencias en mi vida.

Pero hay una que descubrí recientemente que supera a esta dicotomía de p…/huevo.

En general soy una persona que no exterioriza mucho sus sentimientos. Por si no lo habían notado…

Esto se manifiesta en todo tipo de expresión de emociones.

Si me enojo, no grito.

Si me alegro, no me van a ver a los saltos.

Y si me entristezco, pocas veces lloro.

En mi vida, por suerte, he tenido oportunidad de demostrar esto incontables veces. Me he enojado, me he alegrado y me he entristecido mucho muchas veces.

Se me viene a la mente la frase de Alterio en Caballos Salvajes: La pucha que vale la pena estar vivo…

Pero para cliche ya tenemos a mis amigas puteando a sus maridos…

Pero volvamos a lo nuestro. Yo no lloro.

A mi la frase de “Si querés llorar, llorá” no me sirve. Sabelo Moria! Yo no lloro aún si tengo ganas de llorar.

Lo que se hereda no se hurta.

Todos en la familia Prince tenemos distintas formas de expresar nuestra tristeza. A saber…

Madre… Se victimiza al mejor estilo la Madre de La Nanny.

Gonzalo… Lo soluciona con “Qué cagada” y a otra cosa…

Fernando… Le pega a sus asaltantes.

Dolores… Putea a cuanto ser humano se le acerque. Solo su perro se salva…

María Jose… Hace la gran Chuck Norris. MIA. Desaparece.

Verónica… Se compra alguna joya. Si se tira a la pileta con todos sus anillos se va al fondo sin escalas…

Yo… Hago cosas. Tengo que solucionar las cosas. Aún cuando no la tengan.

Así fue que recientemente tuve que enfrentar una situación triste. Decir que la tuve que enfrentar es en las palabras de un gran comediante (Federico) un gran complejo de centro de mesa.

La mamá de mi mejor amiga se enfermó. Una mujer espectacular. Como varias veces le dije, mi mamá postiza (y cuando me invitaban a comer a su casa hubiera preferido que fuera mi mamá verdadera. Graciela sabía cocinar!)

Mientras mi amiga me confiaba su tristeza yo me apresuré a decirle: y por qué no vas a la psicóloga?

Práctico. Util.

Seguramente no lo que necesitaba.

Bah… Seguramente. Me dijo claramente que no era lo que necesitaba al comentarme que en la primera sesión de psicóloga le dijo: vengo porque mi marido y mi mejor amiga son un cero en contención.

Y saben qué ?

Tiene razón.

Igual les digo… Es bastante estresante ser así.

Mientras otros se quedan abrazando a quien la pasa mal… Yo corro por toda la ciudad buscando médicos, un pai umbanda, malabaristas y locomotoras a vapor en busca de alguna solución para un problema que no la tiene.

Y así pasó todo este tiempo y Graciela se fue.

Y en medio de esa tristeza yo lloré… Y lloré… Y lloré.

A ver si me entienden… De los 70 mm3 de precipitaciones de la semana pasada, 20 fueron mis lágrimas.

Lloré desconsoladamente al punto que mi amiga casi me termina consolando a mí. Y en eso le digo: soy un desastre.

A lo cual me responde: Sos peor. Sos del grupo de No Apoyo.

Y así casi imperceptiblemente deslizó en mi mano una tarjeta.

La de su psicóloga.

Dios los cría y el viento los amontona.

Acá Hay Gato Encerrado…

Octubre 18, 2009 por soydianaprince
Fellini

Fellini

Siempre dije que para mí la guita tiene sólo una función: permitirme hacer lo que me gusta hacer.

No es casual que con mi primer sueldo de la Liga haya decidido pagarme mis primeras clases de canto, hace ya 14 años.

Otra de las cosas que me gusta hacer con la plata es hacer regalos.

Los que me conocen bien saben que me gusta hacer regalos.

No por nada cuando a mi hermana le preguntaron hace poco por qué mi sobrina me había elegido madrina de confirmación, mi hermana respondió: Porque hace buenos regalos.

Tanto mi sobrina como mi hermana fueron excomulgadas de la Iglesia por haber dicho una gran verdad. No nos engañemos. Educación en la fe católica… No va a pasar. At least not on my watch.

Si quieren alguien que les dé educación en la fe católica, mejor que mis 5 ahijados empiecen a buscarse otro candidato.

Pero sí. Regalos es mi tema.

En general me gusta regalarle a la gente algo que ellos por su cuenta no se comprarían “principalmente” porque no gastarían la guita en eso. También me gusta regalarles algo que yo me compraría.

Y le agrego comillas al principalmente no porque esté comillera sino porque en general esa es la razón por la cual alguien no se compra algo que luego yo les regalo.

Asi que este año se acercaba el Día de la Madre y ya estaba harta de regalarle a mmmme alegro ropa de Awada. Este año quería algo distinto.

Un libro de cocina tal vez? Distinto era pero cuál sería la utilidad de ese regalo en las garras de la Emperadora de los Fideos con Paté? Sin duda era algo que ella no se compraría pero este regalo por otra parte no cumplía con la segunda regla de mis regalos. Yo tampoco me lo compraría.

Asi que seguí pensando y pensando…

Qué hace gran parte de su día mi madre?

Nada. Se pasa gran parte de sus días en su casa. Encerrada. Como una rehén sin secuetrador.

Qué es lo que más añora esta ama de casa de los alimentos congelados?

La compañía.

Y ahí se me ocurrió.

Qué puede acompañar a esta mujer en sus días de reclusión por opción?

A ver… Aclaración. Qué puede acompañar a esta mujer que no sea YO ???

Una mascota.

Pero qué excelente idea.

Brillante.

Y así pasé por una exhaustiva lista de potenciales mascotas que podrían acompañarla. Pensé en salvar una chinchilla de las garras de mi cuñado pero luego recordé que las chinchillas son sensibles a los ruidos. Conviviendo con mi madre esa chinchilla tenía un surmenage garantizado.

Perro ? Demasiado complicado para una mujer que hace poco me dijo que no podía esperar a un plomero porque se tenía que lavar el pelo…

Una iguana tal vez siguiendo la tradición familiar ya iniciada por Sopapa Man. Pero luego estaba el detalle de que yo las detestaba y luego cuando visitara a mi madre tendría que pasarme la velada con los pies en alto por terror pánico a que ese bicho se me acercara.

Un avestruz? No. Se comenta por ahí que son más boludas que las palomas.

Y así llegué a la mejor opción que mi escueta imaginación podía pensar… Un gato.

Vengo de una familia de perros.

A ver… Eso no sonó bien.

Vengo de una familia a la que le gustan los perros.

Los gatos no son nuestro tema por lo cual el sólo encarar la compra de un gato me generaba más estrés que tener que decirle a Iñaki que Sombra está muerta.

Y así arranco preguntándole a Fer… Dónde se compra un gato?

De dos o cuatro patas?

Esto puede tomar un buen tiempo…

Finalmente caí en una veterinaria donde vendían unos gatos siameses y veo también un gatito infame que parecía estar a un paso de acompañar a Sombra…

Sin embargo, algún resabio de espíritu maternal heredado de vaya a saber quién me hizo tomarlo y empezar a acariciarlo.

Moñito (así he decidido llamarlo) no se quiso apartar más de mí.

En una escena digna de Papá Corazón (un homenaje a Andrea del Boca que hoy cumple 44 añitos) la veterinaria me dijo: pero Moñito ya está apalabrado. Lo vienen a buscar mañana.

Qué?

Y para qué me dejaste agarrarlo? Sádica rural, asesina de ilusiones de criadero…

Todo esto lo pensé mientras me iba llorando desconsoladamente dejando a Moñito en la veterinaria… De música se escuchaba Trapiiiiiiiiito…

Justo había un cine de barrio donde estaban pasando un documental homenaje a García Ferré.

Al día siguiente ya un poco más repuesta volví a la veterinaria y le dije… Quiero uno de los siameses y casi sin respirar le pregunté:  

Cómo hago para que hagan pis en las piedritas???

Qué más tengo que saber sobre esto ? Qué más tengo que comprar?

No seas boluda que yo vengo de una familia de perros.

Digo, de una familia a la que le gustan los perros.

Me compré media veterinaria para un gato que mide cerca de 15 centímetros.

La veterinaria lo puso en una caja cerrada y mientras cruzaba la calle cargada como un equeco la caja comenzó a moverse como si en su interior hubiera una orca asesina.

Apoyé con calma la caja sobre un mostrador mientras pagaba el estacionamiento mientras la caja se zarandeaba provocativa (como Raquel) y de ella salían unos maullidos como si me acabara de comprar una mini Luciana Salazar.

De pronto, una señora pregunta temerosa:

Qué hay ahí adentro?

Un gatito de un mes que parece estar poseído, respondí yo mientras un señor se apresuraba a volver a meter la cabeza del gato dentro de la caja.

En el trayecto al auto intentando cargar con todo sin que el gato se me escapara pensé: tal vez esta sea la peor idea que haya tenido en mi vida… Casi tanto como aquella camisa con patchwork que me compré a los 20…

Ya en el auto, el gato se liberó de su caja y comenzó a andar por todo el auto.

Si me meas el auto te entrego a mi cuñado para que te despelleje y te congele junto con las salchichas y las 78 chinchillas (RIP).

En 20 cuadras que separaban la veterinaria de mi casa, el gato logró trepar hasta el apoyacabezas del acompañante y vino haciendo equilibrio ahí durante las últimas 10 cuadras…

Una escena digna de película de Fellini que, por otra parte, será el nombre del nuevo integrante animal del clan Prince.

Típico, me tenían que dar el único gato psicótico.

Ven una mina de 35 años comprando un gato y ya deducen que decidí cruzar esa fina línea que separa la cordura de la insania y que me gusta llamar…. Dignidad.

Llegué a mi casa, le armé al gato su cucha y demás menesteres y pensé:

Por qué no lo compré mañana y así ya se lo entregaba directo? Qué voy a hacer yo con este gato durante 24 horas?

Como la señora veterinaria me había dicho que debía mantener al gato encerrado en un espacio reducido para que se acostumbrara a usar las piedritas me dispuse a colocarlo en la cocina, un espacio de 2×2 que no sé bien para qué sirve y al que, en cierta forma, me gustó darle algún sentido aunque más no fuera por un rato.

El gato lloró horas hasta que no pude soportarlo y le abrí la puerta.

Ahí Fellini salió patinando de la cocina como Tom Cruise en Negocios Riesgosos. Se deslizaba al son de Great Balls of Fire desde una punta del living hasta chocar con el piano.

Ya jugada me llevé el gato a mi cuarto. A los dos segundos estaba en mi cama, enmarañándose en mi pelo. No sin antes haber hecho una caminata por un ceninero…

Dormí toda la noche mirando de reojo a este gato acurrucado al lado mío por miedo a aplastarlo en la cama.

Me levanté al día siguiente con un nido de horneros en mi pelo, cansada por no haber dormido nada y mi cuarto cagado por el gato y esto me sirvió para vislumbrar lo que podría ser mi impronta como madre: caos absoluto.

Cuando le conté a mis hermanos sobre mi brillante idea para regalo del día de la madre respondieron:

Qué hizo el pobre gato? Vas a soñar con gatos asesinos el resto de tu vida en venganza por lo que le hiciste a éste.

Vos te imaginás al gato anidando en el nido de caranchos que tiene Nonín? Va a parecer Gaturro.

Y por qué le vas a hacer esto al gato? Sos más sádica que María José con las chinchillas…

Con un absoluto pesar y una gran dosis de cargo de conciencia me dispuse a llevar a Fellini a lo de mi madre.

Cuando entro- y acá voy a hacer un paréntesis porque creo que el cuadro sin duda encaja con una película de Fellini anque de Mel Brooks- me encuentro a mi madre de camisón (4 PM) parada detrás de una silla detrás de la puerta.

Nunca entenderé porqué en su casa hay una silla detrás de la puerta de entrada…

Es por si llega algún visitante muy cansado?

Pero por sobretodo qué hacía ella detrás de esa silla? Según ella, haciendo sus ejercicios de kinesiología…

Hay cosas que prefiero no saber.

Le digo, con Fellini en la mano:

Feliz Día de la Madre. Este es tu regalo.

Me miró incrédula y con una sonrisa a medias me dijo:

Este año no te alcanzó para comprarme ropa en Awada? Ya lo decía yo… Es que gastabas un “toco” en regalos.

De Tal Palo, Tal Astilla…

Octubre 11, 2009 por soydianaprince

Creo que es una deficiencia hereditaria… Al menos creo haber visto situaciones similares en otras personas de mi familia…

O tal vez me gustaría poder culpar a otros de esto.

El tema es que no sé tener conversaciones difíciles. Lo mío es la de Don Alberto. Todo joia. Todo legal.

Si hay algo un poco más dificil, evitémoslo.

Podría pensarse que tengo la profundidad de Jimena Cyrulnik.

Pero no creo que ese sea mi problema.

Puedo sostener conversaciones de gran profundidad pero no me pidan que dé una mala noticia porque ahí me siento más inútil que mi vieja con un libro de cocina.

Insisto que debe haber algo de estilo familiar. Si las inhabilidades culinarias se propagan en esta familia por qué no las incapacidades emocionales?

Ya les he hablado de frases como “No le mientan. Está muerto”… Y no hablabámos de una tortuga precisamente. O la nunca suficientemente bien ponderada “Qué cagada” referida a esa misma situación.

Esas frases vinieron acompañadas de un pack de 230 sesiones de terapia claro está. A mi vieja y mi hermano no se les ocurrió que tal vez suavizándolas un poco podríamos habernos ahorrado por lo menos 100 sesiones.

Y así encaro yo conversaciones complicadas en mi vida.

En general se me da por tomar uno de dos caminos. El primero, te lo hago todo light y hasta si puedo te mecho un chiste. Una técnica que estoy puliendo mucho gracias a mi curso de stand up. El segundo, me conecto con lo que te digo y lloro como si me hubieran dicho que David Cameron va a hacer la segunda parte de Titanic. Por Dios… Di Caprio no se moría más.

Les tiro un par de ejemplos para que entiendan bien la dificultad de mi posición. Vamos a plantear una misma situación ficticia y su resolución siguiendo estos caminos.

Supongamos por ejemplo que se muere la chinchilla de Iñaki, mi sobrino. La única que logramos salvar de las garras de la rama Schocklender de los Prince.

Siguiendo el primer camino podría decirle a Iñaki: Gordito. Tengo una buena noticia para darte y una mala. La buena es que ya tenés regalo del Día de la Madre para Vane. Una estola de piel. La mala… Sombra, tu chinchilla é morta.

Encima si mecho con otros idiomas suena más light aún.

Ahora si sigo el camino dos…

Iñaki (ya puchereando) te conté de Archi? Mi dálmata? Yo lo quería mucho y Vero lo quería más que a mí. Lo tuve 14 años. Pero se murió. (Acá ya rompiendo en llanto desconsolado) Sombra se fue a hacerle compañía a Archi.

Y así me paso 3 días llorando. Tengo que pedir licencia psicológica en la Liga y pedirle a Aquaman que me reemplace.

Entienden cómo ninguno de estos caminos me funciona ?

En esta semana me he visto enfrentada a esta incapacidad en tres oportunidades.

En una he tomado el primer camino. Una situación que mezclaba muchas cosas. Me quise hacer la Karina Yelinek para que la otra persona no se estresara y el otro pensó que nada me importaba ni me preocupaba. La otra persona terminó internada en una clínica psiquiátrica y fue tratada por un surmenage. Se imaginarán la ironía de esto…

Luego por mi trabajo tuve que encarar dar una mala noticia a un grupo de personas. Mientras ellos exponían su tristeza ante esto yo miraba al cielorraso intentando que nadie notara que se me caían las lágrimas. Todos terminaron internados en una clínia psiquiátrica por depresión.

Nadie quiere ver llorar a un super héroe!!!

Y así encaré la tercera conversación difícil de la semana.

Sabrán ustedes que el negocio de los super héroes es un negocio dominado por hombres en su mayoría. En este circuito destaco bastante por ser una de las pocas mujeres que ha llegado a ocupar esta posición. Y es por eso que varias “compañeras de género” recurren a mí por asesoramiento para poder sobrevivir en este medio.

Así la LASS (Liga Americana de Super Héroes) me asignó una “mentee”. El objetivo de este programa es que como mentora ayudara a esta joven a desarrollar su capacidad de liderazgo.

Así fue que llegó el día en que conocería a esta niña. Tenía yo la misma exaltación que Angelina Jolie viajando a Camboya… Se parecería a mí? Y si era fea? La querría igual ?

Así abrí la puerta para encontrarme con gran desilusión con una chica que tenía prácticamente mi edad…Dicen que la personalidad de un ser humano se forja hasta los 12 años. Bueno. La personalidad de esta chica debía ser ya de hierro porque tenía casi 3 veces esa edad.

Qué puedo hacer con esto?? Moldearla a mi imagen y semejanza a los 34 años?

Nada personal pero a los 34 ya es un caso perdido. Con mucho esfuerzo he tenido que aceptar esto ya hace un tiempo.

Y para qué se anota una mujer de 34 años en un programa de mentoreo a esa edad con una mentora que tiene prácticamente su edad?

No será una de esas patéticas personas que buscan amigas hasta en los más inverosímiles lugares?

Esto y mucho más pensaba el día en que conocí a Lorena, mi “mentee”. Buscaba en vano la forma de plantear estos temas con ella. Sin embargo, no podía evitar pensar en las últimas dos oportunidades en las que había hecho planteos siguiendo las técnicas acuñadas en la familia Prince y en lo mal que me había ido.

Y ahí de repente se me ocurrió.

El hacerme la light no funciona.

El conectarme con el problema menos.

Tal vez, la mejor forma de encarar estas conversaciones sea NEGANDOLAS…

Después de todo ya lo he dicho varias veces (y hasta con gran sutileza me lo ha dicho mi psicóloga).  Soy ante todo una GRAN NEGADORA. Por qué entonces no negar el problema y ni siquiera traerlo a colación? Lorena parecía poder hacerlo con éxito.

Y así fue. Ignoré el elefante blanco y todo funcionó de mil maravillas.

Como será que hoy me voy con Lorena al zoológico. Parece que es verdad eso de que los padres quieren a sus hijos a pesar de todo.

Los Pelotudos Sean Unidos…

Octubre 4, 2009 por soydianaprince

Ayer un amigo me contaba cómo se había hecho la carta astral y me narraba cómo esto había arrojado muy precisos rasgos de su personalidad. 

Mi amigo es de libra con ascendente en tauro….

A mí eso no me dice nada. Con suerte sé qué día nací y sé que eso me hace sagitariana.

Pero debo reconocer que esto generó una cierta curiosidad en mí. Entender algunos rasgos de mi personalidad que hasta a mí me cuestan entender.

Sin embargo, también reconozco que la sola perspectiva de intentar comprender algunas cosas me asusta tanto como un plato de fideos con paté…

No logro imaginarme cómo una carta astral podría intentar explicar algunos rasgos de mi personalidad absolutamente antagónicos.

Tal vez esté excesivamente analítica.

Pero no lo creo.

Es tan sólo una semana en la cual dos reñidos rasgos de mi personalidad se han puesto de manifiesto con la misma obviedad con la cual sabemos que Zulma Lobato es un Señor (o traveco siguiendo las líneas del post anterior).

Cualquiera que me conoce medianamente sabe que a mí no debe recurrir por  indicaciones para llegar a ningún lugar. No importa que esté en la esquina de casa. El sentido de la orientación es tan ausente en mí como la humildad en los argentinos.

A ver… Creo que se los he comentado pero yo me he perdido en el complejo de departamentos en el que vivía en Houston. Di vueltas durante 20 minutos buscando desesperadamente la salida…

Cada viaje para mí en ascensor es una aventura. Nunca sé si tengo que salir para la derecha o la izquierda.

Me gustaría decir que exagero. Pero no.

Esto le da un cierto sentido de aventura a mis días. Nunca sé por dónde y cómo voy a llegar a algún lugar. Normalmente calculo media hora más de viaje para perderme.

Y sin embargo asumo esto con la parsimonia de un monje tibetano.

El sábado pasado un viaje que debería haber durado 30 minutos para mí duró 2 horas. En medio de una zona bastante aguerrida…

Y sin embargo, iba yo en mi auto cantando a los alaridos sin importar que mi gps hubiera consumido la batería de mi celular por lo cual, de tener algún problema, tendría que pedirle ayuda a alguno de los pibes chorros que con tanto anhelo miraban mi auto…

Pero nada… Yo tranquila.

Esta es la misma tranquilidad que me acompaña en los más bizarros e inverosímiles programas como por ejemplo el ver por tercera vez un musical que no me gustó ni la primera.

Que me perdone mi adorado profe de canto pero de verdad que luego de ver ese musical por tercera vez he llegado a la irrefutable conclusión de que su compositor está totalmente tronado y un buen día “flipó” con un delirio de deidad y dijo:

Saben qué? Voy a hacer lo que se me cante. Voy a componer un musical que dure 3 horas. Que sea en absoluto tono operístico sin importar si a la gente le gusta o no la ópera y es más… Saben qué? Los voy a cagar a todos y no le voy a poner ni medio peso encima con lo cual la producción va a consistir en vestidos ridículos diseñados en una sedería del Once y un cajón que entra y sale de escena simbolizando una cama…

Palabras más… Palabras menos… Eso debe haber ocurrido.

Pero como mi querido teacher me invitó… Ahí fui.

Ante mi queja a mi psicóloga ante tamaño garrón ella me preguntó: Y por qué vas???

Por momentos surge en mí el responder: Porque soy una pelotuda.

Pero no. No es eso. Aunque algo de eso debe haber. Algo de pelotuda debo tener…

Pero es que considero que para mi profe y amigo era importante que yo lo viera y ahí fui. Y lo acepté, nuevamente, con la calma del Karate Kid.

Y sin embargo hay circunstancias que me hacen “flipar” tanto como a ese compositor loco…

En esta misma semana en la que estuve perdida dos horas en el Camino Negro y perdí la novena hora de mi vida en un teatro y lo acepté con una parsimonia envidiable y hasta cuestionable otra circunstancia me llevó a mi lado oscuro.

Algo tristemente terrenal…

Un intercambio con el Señor Administrador de mi edificio.

Había surgido un problema en mi departamento y procedo a llamarlo para que lo resolviera. Viene lo ve y me dice: Voy a ver de dónde viene y le aviso.

10 días después nada…

Me comunico con él para averiguar qué había pasado y me responde que dado que había tomado esta administración hacía poco no sabía a qué se debía y que si yo sabía a qué se debía se lo indicara.

Con un cierto fastidio le respondo que yo no sabía a que se debía y que era su responsabilidad averiguarlo.

En breve me responde que era un problema particular de mi vecino de arriba y que lo llamara para solucionarlo.

Y ahí el monje zen dio paso a la fundamentalista birmana que de puño y letra le escribió:

Me parece que no tiene en claro sus responsabilidades como administrador de un edificio.

Me tomaré el tiempo de explicárselas por única vez.

Lo que sigue no es apto para menores de 18 pero creo que entienden la línea.

Un amigo me dijo: Estabas caliente por otra cosa y te la agarraste con el tipo.

No. Lamentablemente ese no es el caso.

Ese tema fue suficiente para convertirme en Mr. Hyde.

No son muchos los temas que me provocan este tipo de reacciones. En general, soy medianamente medida en mis reacciones.

Y esto me llevó a pensar y reflexionar.

Qué tipo de cosas logran sacarme ?

Recordé aquél día que mi vecino vino a pedirme por cuarta vez que bajara la calefacción.

Será que tengo un problema con los consorcios ? Amiga de los porteros no soy. El SUTERH es el sindicato que más detesto por cierto. Pero será esto? Tendré que mudarme a una casa y condenarme a vivir en el ostracismo alejada de la civilización?

Pero pensándolo bien… Qué tienen en común mi vecino y mi administrador?

Que los dos son unos PELOTUDOS…

Pero si yo algo de pelotuda tengo será entonces que proyecto en otros mi indignación hacia mi propia estupidez?

Y entonces no sería más lógico que mostrara cierta comprensión hacia mis hermanos en la estupidez?

Tal vez sea hora de formar nuestro propio sindicato.

Ya lo he registrado y le han dado personería jurídica. El SURP. Sindicato Único de Reconocidos Pelotudos.

Estamos aceptando nuevas afiliaciones que podrán solicitar a este blog o a cualquiera de los consorcistas de mi departamento.

Después de todo, quién necesita una entidad que lo defienda más que un consabido pelotudo?

Lo Nuevo en Turismo Aventura…

Septiembre 27, 2009 por soydianaprince

Otra semana llena de inconsistentes e incongruentes reflexiones…

Comienzo a pensar que ya no es algo pasajero si no que esta confusión vino para quedarse…

Después de los infartos, el Alzeihmer es la segunda enfermedad más prevaleciente en la familia Prince.

Esta afirmación poco hace para mi marketing personal.

Esta semana tuve que viajar de nuevo. Una masiva convención en Brasil de la LLSH,Liga Latinoamericana de Super Héroes. Asistieron a ella notables oradores de distintas partes del mundo, incluída la tierra del Tío Sam. Estos visitantes viajan apavorados a Brasil. Imaginan que es un gran país bananero lleno de orangutanes salvajes. Y así muchos recurren a mí para protección. Hay algo de mis brazaletes y lazo que les da la ilusión de que realmente puedo salvarlos de esos malvados orangutanes…

Y así pretenden que los acompañe a toda hora a extremos que ya rayan en la insania.

Uno de estos visitantes pretendía encontrarme en el aeropuerto de Guarulhos para que ya viajáramos al hotel juntos.

Mi negativa no lo hizo desistir y así durante toda la semana insistió en acompañarme durante cada segundo de mi día. Me despedía luego de comer para que propusiera encontrarnos para desayunar.

Citando a mi ídola: ASÍ NO…

No tengo ganas de arrancar el día hablando de cosas que poco me interesan ya desde el desayuno.

Y se los digo más crudamente: Son pocas las personas que resisten un desayuno.

A la mañana uno intenta volver a la realidad y prepararse para enfrentar el día. Y ni siquiera sabe muy bien cómo lo va a hacer. Se está rearmando. Intentando recordar qué era que teníamos que hacer ese día.

Hablar con un cuasi desconocido?

Bajo ningún punto de vista.

Intento en vano convencerme de que esto no es de loca de mierda y sin embargo algo en mí dice que si no es de loca de mierda es de vieja chota.  Y, sinceramente, no sé que prefiero…

Otras dos enfermedades que prevalecen en la familia Prince. Tercera y cuarta en orden. Recordemos el ranking: infartos, Alzeihmer, locura de mierda (que no es lo mismo que locura a secas) y vejez chota.

Pero tiendo a pensar que lo mío es más cercano a la locura (de mierda) que a la vejez.

Y a las pruebas me remito…

Ya he hablado numerosas veces de mi espíritu aventurero y mi pasión por los viajes exóticos.

Pues el otro día hablaba con una amiga brasilera sobre mi próximo destino de vacaciones y en eso me dice…

Sim. E lindo mais esta cheio de travecos.

Mi portugués es bastante decente pero reconozco que no conocía la palabra traveco. Algo me decía que no podía significar aquello a lo que se asemejaba.

No podían estar diciéndome que el destino que elegí para irme de vacaciones está lleno de travestis.

Intenté aclarar lo que esta mujer me decía y la realidad me golpeó como Mike Tyson a Michael Spinks. Los oídos me zumbaron tanto como a Holyfield después de pelear con Tyson…

Tendré entonces que replantear lo que para mí significa “turismo aventura”?

En lugar de observar maravillas arquitectónicas o bellezas naturales deberé entonces abocarme a jugar a “adiviná si éste es un trabuco”?

Si en Seychelles me estamparon un culo en el pasaporte, a la salida de Tailandia que me estamparán?

Podré cargar con el peso de llevar eso en mi pasaporte?

Suficiente tengo con cargar con un pasaporte que dice República Argentina.  Ya bastante vergonzoso es tener que mostrar que vivo en el culo del mundo…

Convengamos en que debo ser una de las pocas argentinas que tiene pasaporte argentino. Todos sacan pasaporte de otros países. España, Italia, Suiza… Tengo un amigo que hasta sacó el pasaporte de Afganistán. Lo prefiere al de Argentina.

Las charlas sobre mi destino de vacaciones han ido escalando a lo largo de la semana y así hoy un amigo me dice: Y sí… Tailandia es conocida por el turismo sexual. Sobretodo chicos. Tené cuidado.

Tené cuidado?

Qué me quiso decir este tarado?

Qué es lo que la gente cree cuando le digo que me gusta el turismo aventura?

Para mí turismo aventura es hacer paracaidismo, bungee jumping, nadar con tiburones…

Pero nada de travecos.

Ni de turismo sexual.

Que es muy distinto a tener sexo mientras se hace turismo. Ese es oooootro tema pero este blog está calificado como APT13 asi que acá termina este tema.

Pero les digo la verdad otra de las tantas preocupaciones que rondan mi cabeza luego desta “ingrata” revelación sobre Tailandia es…

Y qué voy a traer de regalo a mis amigos?

Qué se trae de un lugar que se caracteriza por los travecos?

Mirá lo que te traje de Tailandia, mamucha… Un traveco!!!

No lo veo.

O mejor aún…

Adiviná lo que te traje? Sí! Una operación de cambio de sexo!!! Bueniiiisimo.

Sigo sin verlo.

Tal vez debería pensar en replantear esto del turismo aventura y optar por destinos más convencionales.

Dicen que en Disney hay una montaña rusa que es “la muerte”. Porque se murieron 45 infartados…

Podría aprovechar para visitar a mi nuevo amigo. Y caerle en la casa a desayunar todos los días.

Y sin embargo les digo algo… Antes que desayunar con alguien…

Prefiero jugar a “adiviná si éste es traveco”.

Mucho Peor que un Chupete en el Culo…

Septiembre 19, 2009 por soydianaprince

Hay pocas cosas que me hagan sentir tan incómoda como los inconvenientes comentarios de mi madre del estilo “el párroco de Porres es un reverendo pelotudo”, recuerdo aún a mi madre gritando mientras mi tía le imploraba que se callara señalando a un cura que estaba comiendo en la misma mesa.

Sin embargo hay dos situaciones que reconozco me ponen tan incómoda como esos comentarios maternos.

La primera, cuando alguien me cuenta un problema. No me molesta que me lo cuenten y de hecho valoro la confianza. Si no que me molesta no poder resolverlo. Así como existe el Sindrome de Estocolmo, llamo a esta característica, Síndrome del Super Héroe.

En mi familia, históricamente lidiamos con los problemas de otro de dos formas: a) Ofrecemos una solución (por más inútil que esta sea) o b) Nos reímos del problema.

Permítanme ilustrar esto con un ejemplo reciente.

Como he comentado, Sopapa Man, ha sido recientemente asaltado en su casa.

La primera reacción de la familia Prince fue: Hacé abandono del hogar, sacrificá esos perros y venite a vivir al centro. Si es necesario te venís a vivir con Nonín, aka MMMMMadre.

Te parece? Tal vez no lo asalten más pero es bastante probable que se suicide en 2 meses… No sé, digo, de pronto, me parece. ´

Así, sobre el mismo asunto puedo ilustrar la segunda vía de resolución de conflictos según el manual Prince.

Llegó al cumpleaños de Fer Sopapa Man y le hago entrega de mi regalo.

En eso se escucha a Gonchi que dice: Tiene ticket de cambio?

Lo miro con una cara de cierta confusión intentando entender por qué podía saber que ese regalo no le iba a gustar o quedar bien sin siquiera haberlo visto.

En eso Gonchi aclara: No. Por las dudas que a los chorros no les guste así les hacemos las cosas más fácil.

Te parece?

Te parece que ya podemos hacer jodas al respecto ?

En este caso me parece que Gonchi hasta había violado la regla número 3 del manual de resolución de conflictos Prince: No bromearás respecto a un problema hasta pasadas 48 hs de la tragedia.

No habían pasado ni 24 horas del asalto que ya estábamos todos jodiendo respecto del tema.

Así podrán entender lo incómodo que me resulta encontrarme con un problema que no tiene aparente solución.

Se murió mi vieja…

Alternativa a) No te preocupes. Te regalo una chinchilla…

O mejor aún: Despreocupate. En la parcela del Jardín de Paz de mi familia tenemos lugar para uno más…

Alternativa b) Siempre me gustó tu viejo y que bien que enviudó aún siendo joven…

Soy drogadicto

Alternativa a) Tengo un amigo médico que te puede recetar psicotrópicos y alucinógenos al por mayor…

Alternativa b) Ah… Menos mal que es eso. Por momentos pensaba que eras así de pelotudo.

Ahora entienden por qué esta forma de lidiar con el sufrimiento ajeno a veces me genera más? Si no fuera mujer más de una vez me habría comido alguna que otra piña…

Vale aclarar que aplico estas técnicas a mis propios problemas. O los resuelvo o me río de ellos al punto de incomodar a otros con mi empeño por reirme de algunas situaciones de las que nadie jamás se reiría. Pero yo me río.

Una risa tipo psicótica claro está. Digna de una hiena…

Pero me río al fin.

Les comentaba que había dos tipos de situaciones que me incomodaban.

La primera, los problemas ajenos.

La segunda, los elogios.

Ahora entienden por qué hago terapia dos veces por semana???

No puedo lidiar con el elogio de otras personas. No sé cómo reaccionar ante él.

Tal vez, porque íntimamente no me lo creo…

Qué linda que estás.

Estoy? No soy linda??? Qué me quisiste decir ? Que normalmente soy un escracho?

No sé qué hacer ante el elogio…

Lo agradezco ?

Lo retribuyo con otro elogio?

Vos también… Estás… LINDO ???

Qué buen lustre que tienen tus zapatos…

Qué bien afeitado que estás. Qué maquinita usás???

Yo era conciente de esto hace tiempo pero el otro día se me hizo dolorosamente evidente cuando mi ilustre profesor de stand up arranca diciéndome:

Se te ve MUY BIEN. Fíjense. No la ven muy bien? Tiene un brillito en los ojos. Pero no voy a preguntar…

En ese momento yo pensaba responder: Es que tengo una conjuntivitis de la puta madre.

También lidio con los elogios igual que con los problemas. Riéndome de ellos…

Luego de hacer un ejercicio mi profe continuó diciendo:

Tenés una conexión con el público impresionante. No le tenés miedo al público. Sos la única a la cual cuando le digo que mire al fondo, realmente veo cómo mirás al fondo. Tenés talento. Tenés timing.

Sin duda, un señor elogio. Uno de esos que cualquier persona que se dedica al stand up quiere escuchar.

Y sin embargo a mí no me daban las piernas para volver a sentarme.

Se preguntarán ustedes entonces por qué desarrollo actividades que me exponen bastante a la mirada de otros y que, por tanto, pueden enfrentarme tanto a la crítica como al elogio?

Les comenté que voy dos veces por semana a terapia????

Sí. Definitivamente tengo un problema. No sé lidiar con los elogios.

Siguiendo la línea del manual de resolución de conflictos Prince hay dos alternativas.

Alternativa A) Andate a vivir a un igloo en Finlandia así no te encontrás con nadie que pueda elogiarte.

Alternativa B) Bueh… No te preocupes. La verdad es que sos tan tarada que las posibilidades de que recibas elogios son más que limitadas.

Alternativa A2) Pensaste en hacer terapia 3 veces por semana?

Diana, Paladín de la Ecología…

Septiembre 12, 2009 por soydianaprince

Mi familia está llena de animales…

Por lo pronto comemos todos como pirañas…

Y atacamos a los caídos como buitres…

No. Pero no quiero hablar de esto. Ya saben que de analogías sobre animales puedo escribir un libro. Si no relean los posts sobre mi viaje a Sudáfrica….

Pero sí es cierto que mi vida y la de mi familia ha estado rodeada de animales.

Aguanten que tengo un punto… O eso creo.

Nací en una casa con cuatro perros. Entre ellos podemos destacar a Colita o “Coliiiiitaaaaa” como la recuerdan algunos amigos que ya han escuchado esta anécdota.

Colita tenía la adorable maña  de… Comerse a cualquier ser humano que pasara a menos de un metro de ella.

Así fue como, al poco tiempo de haber nacido yo, mi padre en un acto típico de su profesión… La hizo desaparecer. Si me lee Hebe de Bonafini mañana tengo a 200 Madres de Plaza de Mayo protestando en Las Cañitas. Pero no. No soy como mi vieja que dice que Astiz es un “Pobre tipo”.

Asi fue que durante días mi vieja buscó a Colita por todo Puerto Belgrano al grito de Coliiiiiiiiitaaaaa (para los que han tenido el placer de escuchar a mi madre hablar se podrán imaginar lo perturbador de escucharla gritar. Como si hiciera falta) hasta que se enteró que el Capitán Prince la había hecho desaparecer.

Reflexión número uno: Todo matrimonio se sustenta sobre la base de la sinceridad y el diálogo… Cri… Cri…

Pero volvamos a los animales.

Al poco tiempo llegó de la mano de Dolo, Ximena, una “policía secreta”. Una mezcla de ovejero alemán con murciélago que ni aún ella se había enterado que era un ovejero.

A los pocos años apareció en casa, gracias al regalo de una novia de Martín, Archi. Un dálmata enorme que se caracterizaba por su más cruda estupidez. Sé que esto me va a costar el odio de Verónica por los próximos 11 años pero me la banco…

Para entrar en nuestra familia como mascota era condición sine qua non ser… Pelotudo.

Archi golpeaba su cola contra las paredes hasta hacerla sangrar.

Y así Dolores se casó, Martín también… y se divorció, y se casó, y se divorció y se casó (por cuántos vamos??? ). Pero volvamos al primer matrimonio de Martín (alias Osama Bin Laden). Martín se casó y se divorció con la misma velocidad con la que otras personas se cambian la ropa interior y con él fue y vino… Archi.

Dolo fue más viva. Nos dejó a Ximena. De paso les comento que ese era un nombre que le gustaba a mi vieja para uno de sus hijas pero pensando que ya no tendría más se lo puso a su perra. Lejos de imaginar que pocos años después aparecería esta super heroína en su vida. Y no daba para ponerme el mismo nombre que a una perra… O sí ?

A cambio Dolo llenó su casa de Bullterriers y Schnawzers que tenían la particularidad de llamarse como seres humanos: Felipe, Juan, Benjamín.

Pero la etapa más pintoresca de Dolo fue sin duda cuando en un acto de abnegado amor se dedicó a la cría de… CHANCHOS en Bariloche. Recordemos que ésta es la paqueta de la familia. Se la imaginan en un chiquero???

Por qué se llama chiquero? De donde viene esa palabra?

En el interim, en otro acto de amor hacia la “Benjamina” de la familia. Ah… No. Pará. Ese es nombre de perro. Quiero decir, hacia la menor de la familia me regaló dos hamsters. Correcaminos y Speedita. Quería que se llamara Speedy Gonzalez pero luego de su primer embarazo caímos en la cuenta que no era apropiado… Aunque tal vez fuera jamaiquina y hermafrodita. Todo es posible. Parece que los jamaiquinos no sólo son rastas. También hermafroditas.

Los hamsters más longevos que yo he visto en mi vida. Me los regaló mi viejo a los 11. Lo sobrevivieron a él.

Y a mi amor por los animales. A los 15 en medio de fiestas con chicos yo tenía que cambiarle ese inmundo aserrín a esos hamsters del or…

Quedaron claros mis sentimientos para con esos hamsters?

De hamsters habían pasado a inmundas ratas. En el transcurso de 3 años…

Reflexión número dos: Si esto me pasó con dos hamsters que lo único que hacían era girar en una rueda todo el día, imagínense el desgaste de una relación en 3 años con alguien que HABLA!!!

Otro capítulo aparte merecen las mascotas de Fer, alias Sopapa Man. Ya he hablado de sus iguanas Evita y MacAllister pero vale la pena volver a mencionarlas porque, seamos sinceros, cuántas personas pueden contar que tienen un hermano que anda por la calle con una iguana al hombro??? Me hace “especial”. Ahí va Diana, la del hermano que tiene iguanas. Mucho glamour. Mucho más glamoroso que Jazmín, o no?

Aunque el tener una hermana que contrata baby sitter para su perro le da en el palo.  Un schnawzer divino a quien todavía intentan esconderle que es un perro. Sebastián para los del paquetísimo barrio de Recoleta….

Esta semana Sopapa Man fue víctima de un asalto. Las delicias de vivir en Argentina…

Sopapa Man tiene 2 perros gigantes. Uno de mis amigos me pregunta: y los perros? No hicieron nada?

Estaban adentro…

Adentro de la casa. Durmiendo.

Otras mascotas a las cuales intentamos esconderles lo que son… Perros.

En mi familia se protege más a los animales que a los seres humanos.

Así es que hoy mi familia la integran un fox terrier, dos labradores, dos rotweiller, un schnawzer, una tortuga (y esto lo digo con mucha vergüenza, eh?) y…

70 chinchillas.

Sí, señores.

Acá llegamos al quid de la cuestión.

Mi hermana, Jose, que se caracteriza por su silenciosa personalidad, se ha dedicado a la cría de chinchillas.

Yasí como las iguanas sumaban glamour a mi vida. Las chinchillas marcan esa delgada línea entre el glamour y la más llana locura.

Con iguanas sos excéntrico.

Con chinchillas, un loco de mierda.

Verán ustedes mi cuñado tuvo la brillante idea de dedicarse a este inverosímil negocio. Y mi hermana, en otro acto de abnegado amor, decidió acompañarlo en esta loca loca loca (muy loca) aventura.

Así fue que de la noche a la mañana entraron a su casa unas 70 chinchillas (o más) y las ubicaron en una habitación que habían diseñado para ellas. Aire acondicionado, sistema de alimentación y limpieza. Mis sobrinos intentaron en vano mudarse a esa habitación. Las chinchillas vivían mejor que ellos.

Recuerdo como si fuera ayer aquél día de enero en que fui a visitar a mi hermana y me encontré a Nacho durmiendo en una de las jaulas con tres chinchillas. Al verme me dice:

Diana, acá al menos me garantizo comida. En mi habitación podían pasar 5 días sin que me alimentaran. Además viste el calor infernal que hace en la casa. Acá estoy fresco como una lechuga. Es verdad que corro riesgo de electrocución pero al menos he vivido bien durante estos 13 años…. Por si no lo saben les comento que a las chinchillas se las mata por electrocución. Entenderán porqué entonces ya es de loco de mierda tener chinchillas. Crias unos bichos divinos, los alimentas, los refrigerás y después, como si nada, les aplicás una picana eléctrica.

En esto pensaba el otro día cuando de pronto escucho a Gonzalo, el segundo, decir: Sí. Las van a electrocutar y luego congelar.

Eh ? De qué hablan?

Verás Diana, Jose se cansó del negocio de las chinchillas y entonces, como no puede pagar el “despellejamiento” de todas esas chinchillas, las van a matar y luego congelarlas para ir despellejándolas de a poco.

Reflexión número tres: Menos mal que Nacho ya tiene el tamaño de un adulto porque tal vez podría correr la misma suerte (o mala suerte en este caso) que las chinchillas.

Y dónde las van a congelar?

Junto con las hamburguesas y las salchichas? Porque no se vayan a creer que Jose ha logrado esquivar heredar las dotes culinarias de mi madre.

Al enterarme de esto no pude dejar de pensar dos cosas:

Menos mal que no son ñandues como originariamente quería criar mi cuñado. Se puede imaginar qué harían ahora con ellos? En el freezer no entran. Y se pueden imaginar a mi hermana intentando estoquear 70 ñandues en su congelador? Como cuando en vano intentamos meter una botella de coca de 2 litros en la heladera. No entra en los estantes de la puerta. No lo intenten más.

70 ñandues en un congelador. Otra que el auto del payaso.

Otra de las cosas que cruzaban mi mente al enterarme de esta atrocidad era pensar…

A lo de Jose no vuelvo a comer.

En el congelador todo parece lo mismo. Milanesas, pollo, todo se ve igual.

Y si me invita a comer pescado y se equivoca y descongela una chinchilla ?

Y lo que es peor que dado que Jose cocina como todas las mujeres de mi familia es probable que me termine comiendo esa chinchilla pensando que es tan sólo un pollo quemado de los que abundan en mi familia. Anque tal vez untado con paté siguiendo aquella tradicional receta familiar.

Asi que ahora he decidido unirme a Green Peace en una campaña denominada: SALVEMOS A LAS CHINCHILLAS.

Por eso mis queridos lectores les pido encarecidamente: adopten una chinchilla. O dos si pueden.

Tenemos nuestro propio grupo de Facebook y todo.

En este momento estarán alabando la nobleza de mi causa.

Pero no. No se equivoquen. No es altruismo.

Simplemente no quiero comer chinchillas. Suficiente he tenido que padecer con los fideos con paté.

Una Voz Interior Absolutamente “Felpudeada”

Septiembre 6, 2009 por soydianaprince

Mi trabajo de super heroína sin duda tiene sus beneficios.

Aunque a veces reclamo de los excesivos viajes reconozco que cuando no están, los extraño. Cada tanto es bueno escapar del día a día y porqué no de algún que otro quilombo. La evasión llevada al extremo… No sólo no te escucho sino que no te veo. Ergo, no existís.

Mi trabajo también me ha permitido hacer cosas que pocos han tenido oportunidad de hacer en su vida.

Pienso tal vez en aquella vez que David Copperfield me cambió la ropa interior frente a un público de 900 personas…

Haber conocido al Rey de España…

O tal vez aquella oportunidad en la que desfilé en una escola do samba ganadora del carnaval de Río.

No muchos pueden contar historias así.

Tal vez sea por el hecho de que como bien se encarga de destacar constatemente mi hermana no sé decir que no. Quizá eso me lleve a aprovechar todas las oportunidades que se me presentan. Sin duda hay algo de eso.

Sin embargo, creo que hay un cierto complejo de “centro de mesa”, la Chiqui que hay en mí pujando por salir constantemente, el narcisismo en su máxima expresión.

Puede que hoy esté excesivamente crítica respecto de mi persona. Pero no es eso.

Simplemente es una conclusión a la que arribé luego de esta semana. Una semana intensa desde todo punto de vista.

La Liga de Super Héroes realizó un entrenamiento en técnicas de captura de archienemigos. Y para realizarlo eligió un selecto hotel en el norte de Buenos Aires.

La semana transcurrió rodeada de gente hasta el hartazgo.  La selección de palabras no es casual… A mí me rodeaba la gente. O sea, yo era el centro….

Desde las primeras horas del día hasta últimas horas de la noche, gente hablándome y formulándome las más rídiculas e inverosímiles preguntas.  Hay algo que no deja de sorprenderme en estas situaciones y es ver cómo seres humanos hasta el momento independientes se convierten en inútiles que necesitan de ayuda aún para subirse el cierre del pantalón. No es que esto haya efectivamente pasado…. O al menos no lo recuerdo.

Diana, me duele la cabeza.

Aha… Y si tomás una aspirina?

Buena idea. Dónde puedo conseguir una aspirina?

No sé. Es tan sólo una idea. Y tal vez un tanto loca… pero que tal en la farmacia?

Diana, no me funciona la llave de la habitación.

Y si llamás a la recepción y pedís una nueva?

Así ya para el tercer día de convivencia con estos, citando a un amigo, “mamochos” en lo único que pensaba era en hacer la remake de Un Día de Furia.

Y así, ese día todos los participantes del entrenamiento se reunieron en un evento en el cual cantaba (otra vez) el grupo de mi antigua profesora de canto.

Como verán, mi profesora de canto es todo terreno… Casamientos gays, eventos de super héroes, sepelios musulmanes, la fiesta de la vendimia, cualquier evento es propicio para un poco de música a cargo de este grupo.

Y así apareció en escena este grupo que canta fantásticamente bien. Luego de que cantaran algunos temas de pronto escucho a un compañero de la liga que comienza a vivar mi nombre: DI-A-NA, DI-A-NA, DI-A-NA.

Al principio no entendí bien qué pasaba y pensé que era tal vez un agradecimiento por haberlo ayudado aquel día en el curso de enlazado de malhechores.

De golpe ese cántico comenzó a extenderse a toda la mesa donde se sentaba ese compañero y así uno de ellos me dijo: Dale, Diana, cantate algo.

A la vez que caía en la cuenta de lo que esa gente quería, la ovación se había extendido ya a otras dos mesas y otro de mis compañeros se acercaba a los cantantes para pedirles que me llamaran a escena.

En estos momentos siempre se debate en mí la persona pudorosa con un gran temor al ridículo y la diva más mediática que Suller y Casan juntas.

Desafortunadamente, y como es costumbre, ganó la última.

Y así en dos minutos estaba subiendo al escenario junto con mi profesora y su grupo a cantar temas que nunca había ensayado y pocas veces cantado y que, en retrospectiva, por alguna razón había cantado pocas veces…

Porque no me quedan bien.

Sonaba como el Polaco Goyeneche cantando un tema de Cristian Castro.

O sea, para el orto. Disculpen la crueldad…

Y una voz interior me decía que tenía que bajarme de ese escenario rápidamente. Y para variar no la escuché. Esa misma voz que me dijo que no era recomendable mostrar mi ropa interior frente a 900 personas. Aún a pedido de David Copperfield…

Y ahí tampoco la escuché.

La ilusión del aplauso del público es más fuerte que todo instinto de supervivencia.  Ante la sola posibilidad de que alguien me aplauda dejo de lado toda dignidad y soy capaz de hacer la coreografía final de “Slumdog Millionaire”.

Pero ojo. Me doy cuenta que estoy haciendo una boludez y sin embargo no puedo detenerme.

Podría decirse que tonta no soy. Me doy cuenta. Y sin embargo un poco debo serlo…

Si no porque continuar arriesgando 14 años de impecable carrera en la Liga con este tipo de elecciones que demuestran una cierta tendencia suicida? Un excelente plan de salud,  grandes beneficios, una buena jubilación y una vida dedicada al servicio de la humanidad.

A quién le importa el servicio a la humanidad?

Como que no me sirva a mí poco me importa.

Después de todo la única razón por la que me hice super heroína fue para poder usar un bombachudo estrellado. Imagínense que no podría andar por la calle con ese bombachudo sin ser una super heroína.

Y sin embargo ahora que lo pienso bien tal vez hasta podría hacerlo.

Esta visto que dignidad y pudor ya no me quedan.

No Manden Fruta…

Agosto 29, 2009 por soydianaprince

Alguna vez un amigo me dijo “sos la mina que toda suegra querría de nuera”.  En su momento no lo entendí…

Pensé que tal vez tenía que ver con el hecho de que nunca voy a representar competencia alguna para una madre. Sin duda, esa mujer va a cocinar mejor que yo, va a planchar mejor que yo y seguramente va a limpiar mejor que yo…. No hay gran mérito en eso pero si la deja contenta… A mi público me debo. Este sí es un ámbito en el que no soy competitiva. Dejo que me ganen…

Sin embargo, repensando esta frase el otro día en el contexto actual pensaba que tal vez el hincapié de esa frase debería estar en su universalidad…

Ya sé. Demasiado complejo para un sábado… Es que últimamente con tantos vuelos me he visto privada de irrigación cerebral debido al escaso óxigeno disponible en los aviones. Espero sepan disculpar.

Permítanme que les explique.

Las últimas dos semanas no he podido escribir una palabra por falta de tiempo. Mi carrera de super heroína me ha llevado a los más recónditos lugares del planeta y entre aeropuerto y aeropuerto no he tenido tiempo de escribir y de tantas otras cosas…

Sin embargo, el que no haya escrito no quiere decir que no me hayan pasado algunas cosas en estas semanas.

En Santiago de Chile me subo a un taxi, le digo al señor taxista a dónde me dirijo y al llegar al lugar donde iba el señor me dice:

- Usted es muy linda. Sé que no nos vamos a ver más pero tenía que decírselo porque la vida es muy corta.

En este momento me había puesto ya el casco para saltar del auto en movimiento. Bien saben que si un taxista te dice eso en Argentina tenés un 98 % de probabilidades de aparecer en un zanjón drogada y en pelotas (o era en pelotas y drogada???).

A todo esto me bajo del taxi para que luego un señor de seguridad del lugar al que iba me dijera que la entrada era por otro lado y tuviera que volver a subirme a ese taxi. Fueron los 2 minutos más incómodos de mi vida. Casi tanto como cuando mi vieja le dijo a los artistas bohemios amigos de Luly que Alfredito Astiz era “un pobre tipo”…

Pero el viaje a Chile terminó sin drogas ni zanjón… Debo reconocer que un poco  me desilusionó. Ya no se puede confiar en nadie….

Y mis amigos protagonistas de “mi gran casamiento gay” me invitaron a ver las fotos de su casamiento. En realidad me gustaría pensar que yo fui la protagonista de ese casamiento… La Viviana Canosa que llevo dentro siempre puja por salir. Aún en las situaciones menos atinadas.

Eramos aproximadamente 16 personas en la casa de una amiga. Yo, la única “paqui”. No. Nada que ver con las paquitas de Xuxa sino que paqui es un término que utilizan los gays para referirse a las heterosexuales.  Creo que es justo que si nosotros tenemos tantos términos  para referirnos a los gays entonces ellos bien pueden tener uno para referirse a nosotros. Justicia poética…

Sin embargo, el otro día hablando con un amigo (uno de mis asesores gay de imagen) que se refiere a sí mismo como “un puto viejo que ha gastado muchos tacos” en épocas en las que “no había un puto a la redonda” (no podía dejar de citar a este poeta del under!) me dice: No sé de donde viene paqui pero es muy ochentoso. Me parece una boludez.

Lo de la boludez no me jode tanto como que sea ochentoso. Hago grandes esfuerzos por estar a la vanguardia y no voy a permitir que una señora gay anticuada tire por la  borda tamaño esfuerzo.

Tengo que buscar alguna otra palabra que les permita sintetizar lo que represento.

Pero tal vez no necesite buscar mucho…

Estábamos viendo las fotos del casamiento y bien parecía que yo era la protagonista de ese casamiento. Muy a mi pesar estoy en cerca de 400 fotos de las 600… Intimamente pienso que era un último esfuerzo de mis amigos por hacerles creer a sus familias que en realidad no eran gays. Tal vez hasta les habían hecho creer que se casaban conmigo… Después de todo soy la mina que toda suegra querría por nuera.

Me habré casado y no me enteré? Con cuál de los dos me casé???  Y por qué no me llevaron a la luna de miel ??? Como diría la Chiqui: Así NO.

En eso mientras mirábamos las fotos aparece una foto de la mesa en la que yo estaba. Así una “señora gay” (señora como sinónimo de “de la puta madre”) me dice:

- Vos sos gay?

- Hasta donde yo sé no. 

- Y qué hacías en esa mesa?

- (Reconociendo que era una pregunta que yo me había formulado durante todo el casamiento, respondí) Es que conozco a Paula y Elizabeth (dos señoras gays que estaban en mi mesa. Aquí señoras quiere decir lo que generalmente significa en la mayoría de los contextos).

- Ah… Entonces eras algo así como la frutilla en la mesa de postres…

Mientras intentaba forzar una incómoda sonrisa ante la mirada de 15 espectadores no podía dejar de pensar…

Qué hija de puta. Me cagó el chiste que vengo pensando hace 2 semanas. Estaba armando una rutina de stand up que era buenísima sobre este tema …

No. Bah… Sí. Pensaba eso pero también no podía dejar de pensar…

Por qué frutilla?

No vieron que cuando compran frutillas vienen como 15 feas y sólo 5 buenas?

La cantidad de frutillas insípidas que hay en esas bandejitas ?

Y la de frutillas ácidas y agrias?

Nananananana.

Acida puede ser.

Agria bajo ningún punto de vista.

Y MUCHO MENOS insípida.

Eso sí que no.

En todo caso seré el durazno de la mesa de postres. Pulposa, dulce y fresca…

Qué se yo. No sé si me termino de casar con la idea del durazno pero sin duda lo prefiero a la frutilla.

Tampoco es cuestión de mandar cualquier fruta.

El Día en que Diana se Vistió de Viviana Canosa…

Agosto 17, 2009 por soydianaprince

Hace tiempo que Damián me viene diciendo que tengo que vestirme con colores para pelirroja porque, según él, tengo el tipo de pelirroja.

Dicen que lo que se hereda no se hurta y no por nada a Papá Prince lo llamaban “El Colorado Prince”.

Sin embargo, el domingo pasado finalmente sentí comprender lo que es ser pelirroja.

El domingo pasado fui… Viviana Canosa por un día.

El domingo estuve en mi propio programa de chimentos.

Con motivo del Día del Niño, Barbie, amiga y madre de una de mis… 457 ahijados, me invitó a su casa a comer junto con toda su familia. Una familia que conozco hace 30 años. Una familia que conozco casi tanto como la mía y que sin embargo no me asusta como la mía.

Entre los miembros de la familia de Barbie se cuenta un pariente excéntrico. Todas las familias tienen uno de esos. En mi familia ese lugar está ocupado por… mí. Yo soy la que lucha contra el mal y a la vez hace stand up comedy, canta, viaja a lugares exóticos donde practica deportes riesgosos y la que practica el baile del caño… O al menos de la que no sorprende que pueda practicarlo.

En la familia de Barbie este lugar está ocupado por un primo actor. En una familia de ingenieros, un tipo que ha laburado de empanada o ha hecho la publicidad de un audífono de Sprayette resalta como un sindicalista albino.

Este chico, que vamos a llamar Ricardo, ha realizado los laburos más indignos hasta que hace un año “la pegó” y de la noche a la mañana se hizo famoso.

Pero no importa tanto su carrera profesional. Lo que importa es la dinámica que genera en estos encuentros familiares.

Llega vestido como si fuera un modelo de Kosiuko daltónico y sin embargo no podés dejar de pensar… Dónde se habrá comprado esas zapatillas que no puedo dejar de mirar como si fuera un accidente de tránsito?

El esmalte de sus uñas es negro o violeta?

Ahora entienden por qué en un ambiente lleno de pantalones Legacy y remeras Lacaste este chico destaca como un cartel de neón de un telo en la Autopista del Oeste?

Mientras jugaba con mi ahijada de golpe escucho: El 19 de agosto voy a la entrega de los Martín Fierro. Estoy nominado a mejor actor…

Dejé a Vicky no recuerdo bien dónde. Creo que sobre la baranda del balcón y corrí a sentarme al lado de Ricardo.

De pronto nada más importaba. Sólo quería saber si Susana estaba tan gorda como se veía en la pantalla, si a Mirtha se le veían los nudos en la nuca de sus más variadas cirugías, nada más importaba.

La cholula se había apoderado de mí.

Diana, vení que te saco una foto con Vicky y Facu.

OK. Sólo que reemplacemos a Vicky y Facu por Ricardo.

Fue una tarde bizarra. En lugar de hablar de temas típicos de una familia, hablamos de Susana Giménez, Nicolás Vazquez, Polino y Zulma Lobato.

Sin darnos cuenta con Barbie, Romina y Fer habíamos conformado un panel mucho más incisivo que Polino, Rial y Beto Cassella juntos.

Pero el ataque de cholulismo no era exclusividad mía.

En eso Fede se iba y le dice a Ricardo: Te puedo sacar una foto con Emma (su hija) así la pongo de fondo de pantalla?

Te parece???

No será mejor poner una foto sólo de tu hija?

No confundirá un poco poner la foto de un actor excéntrico maquillado y con las uñas pintadas que genera pasiones incontrolables en mujeres y hombres por igual?

Fede… Es raro.

Mejor aprovechemos ya que sacaste la cámara y sacame una foto a mí con Ricardo.

Ricardo, descruzá las piernas así me siento a upa…

No sé qué me pasó.

Viviana Canosa se apoderó de mí.

Todos llevamos una diva adentro.

A mí me tocó una Canosa.

Hubiera preferido una Angelina Jolie, Halle Berry…

Me tocó una Canosa.

Ojo que Canosa funciona, eh?

Si hasta tengo dos asistentes de vestuario y todo.

Volviendo a Damián y a su insistencia en que tengo el tipo de pelirroja el otro día me dice: El otro día vi una remera re Prince. Te quedaría bárbara. Cuando quieras vamos a verla.

Y así surgió este programa digno de una diva.

Me fui con Damián y Dr. Jekyll de compras. Dos amigos que por degeneración profesional tienen un sentido de la estética altamente agudizado.

Y así me llevaron a un lugar al que nunca había ido, me metieron en un cambiador y empezaron a traerme ropa para que me probara en una escena digna de Pretty Woman.

Esto resalta lo mejor de vos.

Este re estiliza.

Ese color va con tu estilo de pelirroja.

Otra vez con eso, Damian? No soy pelirroja. La Canosa la llevo dentro pero por fuera no se nota.

Las vendedoras me miraban con una mezcla de envidia (por tener la suerte de tener a dos hombres que me acompañaran y asesoraran en esta aventura) y curiosidad tal vez pensando que era una reconocida diva que iba de compras con sus asistentes.

El sueño de cualquier diva hecho realidad.

Ser Canosa por un día.